No podemos obviar que las habilidades técnicas, denominadas Hard Skills o cometencias duras, que se adquieren con la formación y la experiencia, son importantes para que un candidato supere un proceso de selección. Pero, últimamente, los reclutadores están prestando especial atención a las llamadas Soft Skills o "habilidades blandas", que hacen referencia a aptitudes y competencias sociales que permiten integrarse mejor en las empresas y crear un clima de trabajo más agradable.
Si queremos mejorar nuestras posibilidades de empleo debemos tener en cuenta lo que valoran los reclutadores y precisamente un estudio llevado a cabo por la prestigiosa empresa de reclutamiento norteamericana iCIMS, en el que han participado 400 reclutadores y personal de Recursos Humanos, señala entre otros aspectos, que el 75% de los reclutadores dieron por finalizada una entrevista de trabajo porque el candidato no demostró las habilidades blandas requeridas para el puesto y el 94% de los reclutadores considera que un empleado con buenas habilidades blandas tendrá mejores oportunidades de alcanzar puestos de liderazgo que otro con mayor experiencia.
Las habilidades blandas más valoradas por los reclutadores van a depender del tipo de trabajo y del nivel de responsabilidad del puesto de trabajo a cubrir, aún así podemos destacar entre ellas:
- Resolución de problemas. Encontrar soluciones rápidas y efectivas a problemas y conflictos.
- Adaptabilidad. Capacidad para adaptarse a los cambios y a los nuevos entornos.
- Gestión del tiempo y organización. Planificar y ejecutar proyectos y tareas.
- Comunicación oral. Saber escuchar y expresar sus ideas de forma clara y convincente.
- Trabajo en equipo. Coordinarse y colaborar adecuadamente con otros compañeros para alcanzar los objetivos.
- Puntualidad. No hacer esperar a los demás.
- Habilidades sociales. Llevarse bien con los demás y tener empatía.
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